El diagnóstico adelantado con las Pruebas ICFES dan una idea de las fortalezas y debilidades que en materia pedagógica se presentan en la institución. Nos muestran los diferentes niveles de competencia alcanzados en el saber, el saber hacer y el desarrollo del ser y el pensamiento crítico. En el nivel del saber el desempeño promedio del plantel es superior al 70%, sin embargo, el nivel del saber hacer se reduce solo al 30% y el desarrollo del ser y el pensamiento crítico solo llega a un 4%.
Estos resultados nos llevan a adoptar un modelo pedagógico que propicie el saber hacer es decir la aplicación del conocimiento a cosas concretas de la vida real que tengan significado y despierten el interés de los estudiantes. El saber hacer cobijará todas las áreas del conocimiento. Así mismo, se hace necesario desarrollar el pensamiento crítico de los estudiantes para que comprendan cuando es bueno o malo aplicar determinado conocimiento, desarrollen la competencia argumentativa, interpretativa y propositiva y desarrollen las competencias ciudadanas inherentes y conectadas a cada área académica y momentos de su vida.
El modelo que se trabajará es el denominado ENSEÑANZA PARA LA COMPRENSIÓN, basado en el constructivismo y orientado a desarrollar la comprensión profunda de las estructuras, principios y formas de operar de las ciencias. Promueve la conexión de un área con otras áreas en torno a un proyecto o tópico generativo en donde se da la oportunidad de aplicar las competencias y saberes para comprender cómo operan en la realidad, cómo se aplican y qué alternativas existen. La reflexión de los conocimientos aplicados a un proyecto específico ayuda a anclar el conocimiento, lo hace duradero, flexible no memorístico, ayuda a generalizar los principios, a buscar patrones de comportamiento de las variables y a modelar situaciones con el uso del pensamiento lógico matemático. La aplicación del conocimiento a situaciones reales de la vida, promueve el desarrollo de competencias laborales y generan contextos para la aplicación de las competencias ciudadanas como el trabajo en equipo, la solución de conflictos, el cuidado de los demás, el respeto a los demás, el cuidado del medio ambiente y la participación democrática.
Estudios adelantados por Coleman (1961) dan cuenta de lo efímero del conocimiento transmisivo y memorístico. Se dice que a los dos meses de haber visto un tema, el estudiante solo recuerda el título y que termina olvidando la mayoría de las lecciones de casi todos los temas, debido a la abstracción con que se trabajan y a la falta de aplicación a eventos reales de la vida. La aplicación del conocimiento por parte de estudiantes y docentes le da sentido al concepto y permite verlo en funcionamiento y encontrar los momentos en que este conocimiento se usa en bien de la sociedad o en desmedro de ella. El modelo parte de los estándares de cada área y de sus indicadores de competencia a los cuales deben ajustarse los contenidos del área, los tópicos, las estrategias pedagógicas y los criterios de evaluación. Los docentes ya no deben inventarse indicadores de logro o desempeño porque ya los estándares los contienen de manera que los docentes deben verlos en sus estudiantes y evaluarlos.



